Plantar en el bosque
Ir al bosque con semillas, perderse, no fijarse demasiado en el lugar, saberlo más o menos pero no con certeza, y una vez allí plantar algo. Luego olvidarlo, no saber si, como aquel arbol que planté una vez en el polígono se murió o vivirá más que yo.
Igual la vida no es más que eso. Echamos de menos los comics o los libros que una vez tuvimos, prestamos y ya nunca más volvimos a ver. Dicen que los libros son orgullosos y si los prestas se lo toman a mal y ya nunca vuelven.
Sin embargo, aunque volviese el libro, por ejemplo uno de los que tengo memoria primero de haber perdido, uno de los muchos, el de "historias bíblicas" lo que no volvería sería el momento, el: "¿qué pone aquí?" el David de pie, triunfante, ante el cadaver decapitado de Goliat con la espada sangrante en una mano y la cabeza en la otra, y supongo, no recuerdo pero debería haber por ahí una honda y una piedra.
Un ahora más, una semilla más quizá una planta que alguien vea y a cuya sombra se siente.
Quien sabe
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